Arancha Bonete, y su viaje con Pocholo

Comenzaste dubitativa, como no sabiendo donde te habías metido, pero poco a poco empezaste a sentirte más cómoda. Claro que tu relación con Pocholo te ayudó. Él te aportó eso que te hacía falta, comprensión, y tú comenzaste a florecer.
Pero luego comprendiste que Pocholo era Pocholo, y que no iba a cambiar. Obsceno, egoísta, simple (¡genial!). Y comenzaste a sufrir, y llorabas, y llorabas (sí, como aquella vez que te coronaron Miss playboy, ¿te acuerdas?).
En definitiva, nos supiste ofrecer tus encantos (y nosotros te lo agradecemos). Arancha, ¡vuelve pronto!







Comentarios Recientes