
Con estas curvas no me extraña que haya miles de accidentes cada día. Me imagino a un conductor, y a Zaira Nara cruzando una calle, ¿qué crees que puede pasar?
Pues eso, ella pasa, él la mira, la remira, y la vuelve a mirar, porque la belleza de Zaira Nara es de esas que exige más de una mirada para poder satisfacer los deseos.

No ya de poseerla, porque a eso no llegamos, lo siento me temo que ni tú ni yo llegaremos a esos niveles, pero sí de mirarla, mirarla, y mirarla, hasta que el cuerpo aguante.

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