Pamela Anderson, el poder de dos buenos pechos

Nunca subestimes el poder de dos buenos pechos, de dos pechos poderosos, de dos pechos elegantes, de dos pechos seductores, de dos pechos sensuales, de dos pechos abrumadores, de dos pechos imposibles, de dos pechos como los que tiene Pamela Anderson, dos pechos que llevarse a la boca.
Teta que mano no cubre, no es mano sino ubre, dice el refranero español, pero, amigo, no me importa a mí tener una ubre entre mis manos, sobre todo si es una ubre como la de esta mujer, una ubre de la que debe emanar leche divina, leche de la que da la vida, y la muerte, la muerte por amor.















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