Faith Hill es como el buen vino, que cada año que pasa está más rico, pues ella está cada día más rica, más atractiva, más sexy, y, encima de todo, canta mejor.
Ahora mismo tengo un disco suyo puesto en la ‘minicadena’ y me la estoy imaginando cantando solo para mí, en una habitación de motel de mala muerte, semidesnudos, los dos, y con una botella de licor a medio terminar.
Ya me gustaba la música de Faith Hill, pero puedes estar seguro de que a partir de ahora me va a gustar mucho, mucho más.
¿Tal vez porque ha mejorado su tono de voz? ¡Claro que no! Simplemente, porque tiene un cuerpo de escándalo. Con curvas así no me extraña que haya tantos accidentes.