Puede que nunca hayas visto esta imagen, sobre todo si eres joven, pero seguro que has oído hablar de él, porque se ha convertido, por méritos propios en una de las escenas míticas del cine contemporáneo.
Significó el salto a la fama de Sharon Stone, la cuál, gracias a esta película, pasó de ser una insignificante actriz secundaria a una de las estrellas del firmamento Hollywood.
Fíjate tú que Sharon Stone venía precedida por su fama de mujer inteligente y sabia, y ahora resulta que una asociación protectora de animales quiere analizar su cerebro, por ‘tonta’.
Por ‘tonta’, ya que ellos creen que debe de tener algún gen defectuoso que hace que la actriz lleve abrigos de piel natural a todas las entregas de premios a las que va.
¡Allá ellos! ¿Cómo puede alguien odiar a Sharon Stone? Se nota que tienen el cerebro lavado, de otra forma es totalmente imposible que alguien pueda pensar en odiar a este bellezón maduro. Por mucho que haya dicho que la catástrofe natural que acaba de sufrir el país haya sido el castigo por su actitud en El Tibet.
Da igual. Una mujer así puede decir lo que le de la gana, y todos aplaudiremos como monitos amaestrados, y nos conformaremos con mirarla. Por lo menos yo, porque hay que ver como me pone Sharon Stone, guapa e inteligente a partes iguales.